El enorme interés suscitado por la música anterior al Clasicismo se reflejó en los muchos grupos orquestales que emprendieron el intento de hacer justicia a estas obras interpretándolas con un sentido histórico.
Ciertamente, la música de la época barroca hay que entenderla más bien como música utilitaria en el mejor sentido antes que como arte autónomo. Las composiciones no estaban destinadas a ser eternas sino que estaban relacionadas con acontecimientos, estaban motivadas pedagógicamente o escritas para la liturgia, en el caso de la música religiosa. Con todo y con eso, la música instrumental no empezó a emanciparse hasta esa época.
La antigua denominación del Barroco como “preclasicismo” refleja el prejuicio de que se trata en este punto meramente de una especie de preludio histórico. Este error pone al descubierto el hecho de que el paso del Barroco al Clasicismo trajo consigo cambios profundos en el lenguaje musical, mientras que es más propio ver en las épocas del Clasicismo y del Romanticismo una unidad.
El periodo del Barroco, que aproximadamente abarca las obras creadas entre 1600 y 1750, representa un corte por propia iniciativa, donde se llevaron a cabo desarrollos esenciales. En realidad, aun este concepto es todavía simplificador, puesto que, repartido por todos los países europeos, surgieron corrientes muy distintas sobre todo en Italia, Francia, Alemania e Inglaterra, lo cual ha de diferenciarse claramente.
Partiendo de la forma de pensar horizontal, musicalmente hablando, de la época del Renacimiento, en el Barroco se desarrolló una nueva concienciación de los efectos armónicos que se independizó de los tonos empleados, para la música religiosa tradicional y llegó a la tonalidad mayor – menor. La técnica del bajo general condujo al florecimiento del método embellecedor, casi improvisando, a la hora de componer un movimiento que pretendía solamente los perfiles armónicos. La armonía del barroco es de color, diferenciada y rica en niveles. El elemento melódico no resultaba en este contexto nada corto, de todo lo cual son testimonio las voces en iguales condiciones de las muchas composiciones de fugas de esta época. La melodía se caracteriza, junto a una retórica cincelada de símbolos internos. Ciertamente se ejecutó en esta época el cambio del tactos al compás, lo cual niveló, en primer lugar el camino hacia el ritmo del compás. En resumidas cuentas, se puede observar un desarrollo que transportó, en general, de la polifonía a la homofonía.
Uno de los géneros esenciales del Barroco, que sobre todo tiene mucho que agradecer a Vivaldi, es el Concerto grosso, donde se marcan con especial claridad ciertos caracteres centrales de la forma de hacer música del Barroco. La orquesta y los grupos de solistas se enfrentan de forma cambiante unos a otros, sobre todo en aquellos movimientos más agitados, de manera que los momentos de solo y “ritornello” entran en una lucha competitiva. También en el concierto de solo se encuentra esta especie de diálogo musical, donde en lugar del grupo de solistas, que está en condiciones de llevar un movimiento completo tiene que afirmar un instrumento solo en contra de toda la orquesta.
Ciertamente, la música de la época barroca hay que entenderla más bien como música utilitaria en el mejor sentido antes que como arte autónomo. Las composiciones no estaban destinadas a ser eternas sino que estaban relacionadas con acontecimientos, estaban motivadas pedagógicamente o escritas para la liturgia, en el caso de la música religiosa. Con todo y con eso, la música instrumental no empezó a emanciparse hasta esa época.
La antigua denominación del Barroco como “preclasicismo” refleja el prejuicio de que se trata en este punto meramente de una especie de preludio histórico. Este error pone al descubierto el hecho de que el paso del Barroco al Clasicismo trajo consigo cambios profundos en el lenguaje musical, mientras que es más propio ver en las épocas del Clasicismo y del Romanticismo una unidad.
El periodo del Barroco, que aproximadamente abarca las obras creadas entre 1600 y 1750, representa un corte por propia iniciativa, donde se llevaron a cabo desarrollos esenciales. En realidad, aun este concepto es todavía simplificador, puesto que, repartido por todos los países europeos, surgieron corrientes muy distintas sobre todo en Italia, Francia, Alemania e Inglaterra, lo cual ha de diferenciarse claramente.
Partiendo de la forma de pensar horizontal, musicalmente hablando, de la época del Renacimiento, en el Barroco se desarrolló una nueva concienciación de los efectos armónicos que se independizó de los tonos empleados, para la música religiosa tradicional y llegó a la tonalidad mayor – menor. La técnica del bajo general condujo al florecimiento del método embellecedor, casi improvisando, a la hora de componer un movimiento que pretendía solamente los perfiles armónicos. La armonía del barroco es de color, diferenciada y rica en niveles. El elemento melódico no resultaba en este contexto nada corto, de todo lo cual son testimonio las voces en iguales condiciones de las muchas composiciones de fugas de esta época. La melodía se caracteriza, junto a una retórica cincelada de símbolos internos. Ciertamente se ejecutó en esta época el cambio del tactos al compás, lo cual niveló, en primer lugar el camino hacia el ritmo del compás. En resumidas cuentas, se puede observar un desarrollo que transportó, en general, de la polifonía a la homofonía.
Uno de los géneros esenciales del Barroco, que sobre todo tiene mucho que agradecer a Vivaldi, es el Concerto grosso, donde se marcan con especial claridad ciertos caracteres centrales de la forma de hacer música del Barroco. La orquesta y los grupos de solistas se enfrentan de forma cambiante unos a otros, sobre todo en aquellos movimientos más agitados, de manera que los momentos de solo y “ritornello” entran en una lucha competitiva. También en el concierto de solo se encuentra esta especie de diálogo musical, donde en lugar del grupo de solistas, que está en condiciones de llevar un movimiento completo tiene que afirmar un instrumento solo en contra de toda la orquesta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario